Italia: El tiempo se agota y el conflicto por la modernización del Franchi crece

fuente: EstadiosDB.com; autor: Paulina Skóra

Italia: El tiempo se agota y el conflicto por la modernización del Franchi crece A la espera de una reunión clave con la UEFA, prevista para el 20 de noviembre en Nyon, en Florencia reina un silencio tenso, roto solo por la preocupación creciente. Del veredicto de la federación europea depende el futuro del Stadio Artemio Franchi de cara a la Eurocopa de 2032.

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Faltan muchos millones

Si finalmente el Stadio Artemio Franchi, Firenze entra en la lista de las cinco sedes italianas para la Eurocopa de 2032, el problema del déficit financiero podría resolverse, o al menos ser aliviado considerablemente.

En ese escenario, el peso económico, que hoy recae casi por completo en la ciudad y en parte, según las expectativas del ayuntamiento en el club, se repartiría también con fondos estatales. Pero si la decisión no favorece a Florencia y los recursos nacionales resultan insuficientes, el Palazzo Vecchio se vería en una situación extremadamente delicada. Las decenas de millones de euros, que habría que garantizar de inmediato, podrían paralizar durante años la inversión pública.

Además, la estabilidad financiera del proyecto sigue siendo frágil. Continúa el proceso de reasignación de los 55 millones de euros devueltos por el gobierno tras retirar los fondos del PNRR, y esa cantidad es solo una parte del total necesario. Para completar el presupuesto faltan todavía entre 50 y 60 millones de euros destinados a instalaciones, equipamiento y acabados. En este contexto, un acuerdo rápido con la Fiorentina para la ejecución y gestión conjunta del estadio renovado podría resultar decisivo para la ciudad.

Proyecto del Estadio Artemio Franchi© ACF Fiorentina

¿Se retirará la Fiorentina del proyecto?

A pesar de la presión creciente del club, la alcaldesa Sara Funaro se niega a comentar las declaraciones del director general de la Fiorentina, Alessandro Ferrari. En una entrevista con La Repubblica, Ferrari volvió a ser contundente: el acuerdo debe cerrarse antes de finales de diciembre, o el club se retirará completamente del proyecto de modernización del Franchi. Este ultimátum no sorprendió al ayuntamiento, que ya había señalado en conversaciones previas que la cuestión debía resolverse antes de fin de año. El problema es que la Fiorentina aún no ha presentado expectativas claras, ni financieras ni técnicas, no ha definido la duración de una eventual concesión ni tampoco la cantidad que estaría dispuesta a invertir. Y la aplicación del modelo de project finance requiere tiempo y transparencia total por ambas partes.

La posibilidad de excluir por completo al club sería perjudicial tanto para la Fiorentina como para la ciudad. Sin la participación del club, llevar a cabo la segunda fase de la renovación, que incluye instalaciones, equipamiento y adecuación de espacios, sería casi imposible para el ayuntamiento. Para la Fiorentina, implicaría jugar en un estadio en cuya funcionalidad no podría influir en absoluto. Como señalaron algunos observadores, sería como vivir en una casa donde solo el propietario decide la decoración.

Proyecto del Estadio Artemio Franchi© ACF Fiorentina

Retrasos interminables y pérdidas económicas

El conflicto entre club y ciudad se agrava también por la frustración de los aficionados y la mala situación deportiva del equipo. El Stadio Franchi, en obras desde hace meses y cubierto de bloques de hormigón y montones de escombros, se ha convertido en símbolo del estancamiento. La Curva Fiesole, el corazón del apoyo más fervoroso, está cerrada por los trabajos y los hinchas más fieles se han trasladado a la Curva Ferrovia. El club lleva tiempo exigiendo claridad al ayuntamiento, y este jueves la alcaldesa Funaro viajará a Suiza para reunirse con Aleksander Čeferin y presentar la candidatura del estadio para la Euro 2032.

La chispa que endureció el discurso de Ferrari fue la noticia, el 22 de octubre, del retraso en la finalización de las obras en la Curva Fiesole: de agosto de 2026 a los primeros meses de 2027. La Fiorentina reaccionó de inmediato, amenazando con romper las negociaciones si no recibía un calendario preciso. Según Ferrari, las pérdidas anuales del club por la capacidad reducida del estadio ascienden a 9 millones de euros, aunque los datos financieros ofrecen una imagen más matizada. El informe de la temporada 2024–2025 muestra una caída de algo menos de 3 millones en ingresos por taquilla, causada no solo por la menor disponibilidad del estadio, sino también por las eliminaciones tempranas en competiciones nacionales y europeas. Los costes de gestión también bajaron, y el alquiler reducido mitigó en parte el impacto.

Como siempre, la verdad está en un punto intermedio. El club sufre pérdidas económicas y logísticas reales, pero algunos argumentos parecen inflados. Más preocupantes son las dudas crecientes del propietario, Rocco Commisso, cada vez más crítico con el futuro del proyecto. El club teme tener que jugar medio año fuera de Florencia, no tiene garantías sobre nuevas áreas comerciales y sigue sin claridad sobre la construcción de los vestuarios bajo la tribuna principal.

Proyecto del Estadio Artemio Franchi© ACF Fiorentina

Un plan arriesgado

En el centro del conflicto está el calendario detallado de obras que exigen tanto el club como la UEFA. De él dependen la renegociación del alquiler, la planificación logística de la temporada 2028–2029 y la decisión sobre la posible entrada de la Fiorentina como cofinanciador. Commisso estaría dispuesto a aportar entre 50 y 60 millones de euros, pero a cambio exige un papel real en el diseño y en los ingresos futuros.

Si la Fiorentina no se compromete antes de diciembre, la ciudad tiene ya un plan alternativo muy arriesgado. Se basa en que el Franchi sea elegido como sede de la Euro 2032, lo que liberaría 25 millones del fondo ministerial, además de un préstamo municipal y un posible apoyo de la región de Toscana. El problema es que estos fondos no son a fondo perdido, y todo el marco financiero sigue siendo frágil y depende de un calendario que aún no cuenta con el aval de todas las partes. Esa inestabilidad es precisamente lo que puede preocupar a la UEFA, por lo que la misión de Funaro y los representantes de ARUP este jueves será absolutamente crucial para el futuro del Franchi.

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